
Diego Martín acaba de llegar al camerino y nos dedica un simpático gesto de bienvenida.
Cuando se alza el telón, la música se muestra ante nosotros en términos absolutos, rotundos. Cada concierto existe como un ente vivo, una experiencia de sonido e imágenes compacta, con cuerpo y espíritu propio. Pero ¿qué existe tras el telón? Miremos.
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